Cuando la ciudad se vuelve demasiado intensa, quienes pueden permitírselo buscan algo más que descanso: buscan un refugio.
A pocas horas de la capital, descendiendo por las carreteras que bajan hacia el Tequendama o https://elodiezxbs157126.yomoblog.com/47482579/fincas-de-cundinamarca-lujo-naturaleza-y-magnetismo